El maravilloso mundo de los estanques

Anfibios

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A continuación describiré algunos de los habitantes del estanque que son más comunes.

Hay que tener en cuenta que los anfibios en España están en fuerte regresión y en muchos lugares no se pueden coger adultos, renacuajos ni puestas de huevos porque puede estar penado por la ley.

Si el estanque está situado en un sitio abierto, en el campo….. en la mayoría de los casos pueden llegar solos al estanque.

Aquí pongo el link a un pdf sobre la reforestación de hábitat de anfibios, es interestante: http://www.reforesta.es/pdf/publicaciones/iniciativas/charcas.pdf

Salamandras y Tritones.

Aquí se describen algunas de las especies más representativas, el resto de especies no descritas aquí tienen características similares.

Gallipato – (Pleurodeles waltl)

Morfología

Urodelo grande, que puede alcanzar una longitud total de 312 mm. Cabeza aplastada, muy ancha en su parte posterior. Cuerpo cubierto con verrugas con punta negra. Posee en los costados una hilera de manchas amarillentas o anaranjadas. Sin cresta en el cuerpo. Cola lateralmente comprimida.

Distribución

Se distribuye por la meseta castellano-leonesa, centro y sur peninsular excepto el extremo sudeste. También se encuentra en el sur de Cataluña, comunidad valenciana y Murcia. Especie propia de altitudes bajas, vive desde el nivel del mar hasta los 1.000 m de altitud, haciéndose rara por encima de esta altitud y alcanzando en algunos puntos los 1.480 m.

Hábitat

Se encuentra en áreas de bosque mediterráneo y sus etapas de sustitución, cultivos y zonas húmedas. Tiene dos fases, una terrestre y otra acuática de duración variable. Durante la fase terrestre pasa el verano enterrado o bajo piedras. Durante su fase acuática se encuentra en todo tipo de masas de agua naturales y artificiales de relativamente gran tamaño y profundidad y escasa corriente. En algunas poblaciones está todo el año en el agua.

Ecología trófica

Se alimenta en el agua de una gran variedad de invertebrados, sobre todo larvas de insectos, crustáceos, oligoquetos y moluscos. Ocasionalmente captura larvas de anfibios y peces. Las larvas de gallipato se alimentan sobre todo de crustáceos y larvas de insectos.

Biología de la reproducción

Se alimenta en el agua de una gran variedad de invertebrados, sobre todo larvas de insectos, crustáceos, oligoquetos y moluscos. Ocasionalmente captura larvas de anfibios y peces. Las larvas de gallipato se alimentan sobre todo de crustáceos y larvas de insectos.

Patrón social y comportamiento

Especie nocturna, su periodo anual de actividad se extiende desde febrero a octubre en la meseta castellano-leonesa. Activo todo el año en las regiones meridionales. Solamente se relacionan entre sí durante el período reproductivo.

Salamandra común – Salamandra salamandra

Morfología

Es un anfibio urodelo (con cola), de aspecto grande y robusto que mide normalmente entre 12 y 23 cm. incluida la cola (LT). La cabeza es casi tan ancha como larga, algo aplanada y normalmente con el morro redondeado, pudiendo algunos ejemplares tenerlo algo puntiagudo. En ella tiene unos abultamientos grandes y bien señalados llamados «glándulas parótidas». Los ojos son grandes y saltones y el iris de color pardo oscuro. Las patas son cortas y gruesas y poseen unos dedos deprimidos. La cola también es corta, de sección redondeada, y su longitud no sobrepasa la de la cabeza y el cuerpo juntos.

La piel de la espalda y los costados es lisa y brillante, de color negro con manchas irregulares amarillas, coloración que puede variar dependiendo de la zona geográfica, ya que pueden darse casos en que prácticamente no se observe el amarillo, y otros en que predomine o se distribuya en franjas. En la garganta y el vientre, las manchas amarillas no son tan numerosas y junto con el negro de fondo, son poco intensos.

Existen 5 subespecies de salamandra común en la Península Ibérica, diferenciándose entre ellas por el tamaño, coloración, diseño, etc.

Las salamandras suelen vivir en libertad normalmente hasta unos 20 años, si bien en cautividad pueden durar hasta 50 años.

Distribución

En la península es especialmente abundante en el norte y en Galicia, y aunque menos abundante está presente en los sistemas Bético, Penibético, Central, Oretano e Ibérico.

Hábitat

Es una especie principalmente forestal, se le encuentra en bosques de ribera y laderas sombrías, cerca de los cursos de agua, huertas, pastizales, pinares, etc., rehuyendo de terrenos secos.

Vive en suelos espesos cubiertos de hojas o líquenes, ocultándose durante el día bajo piedras, troncos caídos, agujeros, entre la maleza, etc. En general les gustan los lugares húmedos, con muchos líquenes y hojarasca. Puede adaptarse a vivir desde el nivel del mar hasta los 1.800 metros.

Biología de la reproducción

Es durante el otoño cuando las salamandras entran en celo, apareándose en tierra durante la noche. El macho sigue a la hembra y se coloca sobre ella, se desliza hacia abajo, y comienza a rozar su hocico con la garganta de la hembra, para, una vez fecundada, la pareja se separe.

Dependiendo de la zona, desde diciembre a febrero, la madre puede dar a luz hasta 86 larvas, pero normalmente las puestas son de unas 30 o 40 larvas envueltas en una membrana de la que se sueltan rápidamente. Las larvas son de aspecto robusto con la cabeza muy ancha y desde que nacen, ya poseen las 4 patas desarrolladas y nadan a la perfección. Son depositadas en pequeños charcos de manantiales, regatos, o pastizales encharcados, observándose el mayor número de larvas en el agua entre los meses de enero y febrero.

La cresta dorsocaudal (cresta que presentan en la espalda y parte superior de la cola) nace en la mitad del cuerpo, y la punta de la cola es redondeada. Su color es color grisáceo, con manchas pardas y reflejos metálicos, y el vientre blanquecino. Al ir creciendo, las manchas oscuras se hacen más notables y aparecen manchas blancas muy características en la base de las patas que al acercarse la metamorfosis se vuelven amarillas. Pasados 3 ó 4 meses, desaparecen las branquias y aparecen ya las manchas amarillas, para completar el desarrollo larvario a los 5 meses, abandonando el agua al medir aproximadamente 6 cm, y ya con el aspecto y coloración de los adultos.

Tras la metamorfosis, los juveniles son idénticos a los adultos, realizando largos desplazamientos desde los regatos donde nacieron, alcanzando la madurez sexual (momento a partir del cual son capaces de reproducirse) a los 3 ó 4 años.

Alimentación y costumbres

Come principalmente presas de unas medidas comprendidas entre 4 y 20 milímetros, pequeños artrópodos, gusanos, lombrices de tierra, caracoles, insectos (en su mayoría coleópteros), gasterópodos, oligoquetos, quilópodos y araneidos.

Es de costumbres completamente nocturnas (sobre todo los adultos) y terrestres, moviéndose más al anochecer y al amanecer y viéndosele de día en tiempo lluvioso. Comienza su actividad anual con las primeras lluvias del otoño tras pasar el verano en un periodo de inactividad.

Se desplaza con lentitud, y durante el día, permanece oculto bajo piedras, agujeros de topillos, líquenes, troncos, etc. Normalmente se mueve en un radio de entre 10 y 20 metros, por lo que es muy fácil volver a observar el mismo ejemplar durante varias noches.

Al ser capturada y manipulada, segrega un líquido blanco y espeso que en contacto con la boca, ojos o nariz, produce irritación.

Salamandra rabilarga (Chioglossa lusitanica)


Morfología

Salamandra con cuerpo muy alargado, cabeza aplastada, extremidades cortas y una longitud total de hasta 16 cm. Su cola, cuando no está regenerada, es especialmente larga, alcanzando longitudes que duplican la longitud de cabeza y cuerpo. La piel es lisa y reluciente. Coloración de pardo oscuro a negro, con dos bandas dorsolaterales de color bronceado o cobrizo que se extienden por todo el cuerpo y fusionan en las partes posteriores de la cola.

Distribución

Alcanza en el este el límite oriental de Asturias y parece penetrar hasta Cantabria cerca de Panes. Existen citas en toda la provincia de Asturias, y en al menos una localidad está presente en León. Aparece en las cuatro provincias de Galicia, y su área de distribución se extiende hacia el centro de Portugal, alcanzando la Serra da Estrela. Especie de altitudes bajas y medias, en áreas con precipitación abundante (más de 1.000 mm por año). No sobrepasa los 1.500 m de altitud.

Hábitat

Vive en hábitats montañosos o con topografía accidentada, y depende de la presencia de arroyos limpios. Poblaciones estables se encuentran igualmente en bosques caducifolios o de eucaliptos, tojales y lugares rocosos prácticamente sin vegetación. Las larvas se encuentran en pequeños arroyos, donde prefieren partes poco profundas y de bastante corriente.

Ecología trófica

Se alimenta generalmente de pequeños artrópodos que captura con su lengua protráctil. La mayoría de sus presas son arañas, dípteros y coleópteros entre 2 y 4 mm de longitud.

Biología de la reproducción

Para su reproducción, las salamandras rabilargas muchas veces se reúnen en lugares concretos con elevada humedad y agua corriente limpia con temperatura y cauce constante. El acoplamiento es terrestre y la fecundación es interna. El periodo de reproducción varia desde agosto a diciembre en Portugal, junio a noviembre en Pontevedra, a diciembre a junio en Coruña. Las hembras ponen 9-34 huevos blancos de 3-4 mm de diametro. Las larvas metamorfosean despues de 1-2 años.

Patrón social y comportamiento

Especie predominantemente nocturna y crepuscular que puede mantener cierta actividad diurna. Activa durante todo el año en zonas húmedas. En zonas más secas estiva en lugares húmedos subterráneos. Fuera de la epoca de reproducción puede vivir muy independiente del agua en bosques atlánticos, pero está más restringida a los arroyos en zonas secas.

Tritón ibérico (Triturus boscai)

Morfología

Es un urodelo de pequeño tamaño que puede alcanzar hasta 97 mm de longitud total. Los machos no desarrollan cresta dorsal, sino sólo una cresta caudal baja durante el periodo de celo. La cola, de similar longitud al cuerpo, está comprimida lateralmente, y en los machos acaba en un pequeñísimo filamento. La coloración de cabeza y dorso es de color pardo o marrón, y ventralmente es de color naranja o rojizo, sobre el que destacan conspicuas manchas o puntos gruesos negros, irregularmente dispuestos, pero frecuentemente alineados lateralmente.

Las larvas miden entre 10 y 18 mm, y son de color amarillento con un leve diseño punteado en oscuro y presenta una cresta dorsal que se continúa hasta el final de la cola, donde acaba en ángulo agudo.

Distribución

Es un endemismo ibérico distribuido por la mitad occidental de la Península Ibérica. Su distribución incluye localidades desde escasa altitud y muy próximas al mar (como ocurre en el área de Doñana) hasta zonas montañosas (hasta aprox. 1.800 msnm), encontrándose preferentemente en zonas entre 400 y 1.000 msnm. El clima que caracteriza a la mayoría de sus hábitats es de carácter mediterráneo oceánico y continental, con precipitaciones anuales normalmente inferiores a 900 mm, aunque en el norte es también abundante en zonas de clima templado frío oceánico, con mayor abundancia de precipitaciones.

Hábitat

Se encuentra en biotopos muy diversos, como bosques de encinas, alcornoques o robles, pinares, plantaciones de eucalipto, zonas de matorral y cultivos e incluso zonas arenosas costeras. Para su reproducción requiere pequeñas charcas temporales, estanques, pozas, arroyos con zonas remansadas, abrevaderos o fuentes. En Salamanca se cita también su reproducción en medios permanentes

Ecología trófica

Durante su fase acuática los adultos se alimentan de invertebrados acuáticos, especialmente larvas de dípteros. Las larvas consumen sobre todo crustáceos planctónicos, incluyendo también en su dieta larvas de dípteros y otros invertebrados acuáticos.

Biología de la reproducción

En el sur, los adultos acuden a los medios acuáticos para reproducirse en otoño, manteniéndose la época de cortejos y ovoposición durante el invierno. Las larvas se observan de febrero a junio, completando la metamorfosis los primeros individuos en mayo. En otras zonas del centro y norte de su área de distribución, los adultos comienzan la reproducción en febrero, prolongándose hasta julio. Las primeras larvas se observan en primavera, y completan su metamorfosis de julio a septiembre.

Patrón social y comportamiento

En fase terrestre, los adultos, en determinadas situaciones de peligro, exhiben una postura determinada que consiste en arquear el cuerpo, levantando la cola y la cabeza y estirando las extremidades, mostrando así la coloración anaranjada o rojiza de la zona ventral de cuerpo, cabeza y cola.

Al principio de la fase acuática, los adultos muestran actividad crepuscular, pero conforme avanza el periodo reproductor tiende a extender su actividad durante el periodo diurno.

La actividad estacional varía a lo largo de su área de distribución. En el norte pueden estar inactivos en invierno, mientras que en las poblaciones del sur, el periodo de inactividad se sitúa en verano. En algunas poblaciones, los tritones tienen actividad terrestre manteniendo también una fase acuática asociada a la reproducción, mientras que en otras poblaciones se pueden observar individuos en fase acuática durante todo el año.

Tritón jaspeado (Triturus marmoratus)

Morfología

Grande y robusto, la cabeza ancha y aplanada, patas fuertes y desarrolladas y piel áspera o algo granulosa.
En su vida terrestre suele tener el colorido más vivo y contrastado que durante su vida acuática y tiene entonces la piel seca, y de un bello aterciopelado. Las hembras suelen tener, y los jóvenes siempre, una llamativa línea vertebral color naranja vivo.
Durante el celo en el agua muestra el macho una alta y lisa cresta dorsal y caudal amarillenta con rayas oscuras y una raya caudal blanco plateada.
La cloaca del macho es muy abultada, la de la hembra, plana. Hasta 16 cm.

Distribuición

Centro y sur de Francia y muy extendido en la Península Ibérica.

Hábitat

Coloniza todo tipo de ambientes acuáticos, normalmente con poca corriente, tanto permanentes
como temporales, incluyendo balsas, charcas, lagunas, pozos, abrevaderos, fuentes y arroyos o remansos
de agua y lagunas de alta montaña. Suele ocupar zonas con vegetación acuática en las áreas donde se
reproduce, ya que protege los huevos dentro de hojas dobladas.

Ecología trófica

En su vida terrestre caza de noche gusanos, babosas y pequeños insectos y arañas. Los acuáticos devoran renacuajos de anuros, larvas de su propia especie u otra, y larvas de mosquito y pulgas de agua.

Biología de la reproducción

La época de reproducción puede comenzar, si el clima acompaña, a finales del invierno. Para ello se dirige a cualquier tipo de agua estancada, preferiblemente con vegetación. La hembra pone entre 200 y 300 huevos adheridos a las plantas. Las crías abandonan el agua a los 3 meses con 4 ó 5 cm. de largo.

Costumbres

Nocturno en su vida terrestre, se oculta de día en escondrijos como oquedades del suelo y bajo montones de piedras o maderos.
En la reproducción, le sirven tanto los estanques con mucha vegetación y los arroyos de curso lento como las charcas desnudas de huecos de desmonte y canteras. También acepta pozos y cisternas, que son a veces las únicas aguas disponibles. La hembra va poniendo los 200-300 huevos verdiclaros en algunas semanas, uno a uno, en las hojas de plantas acuáticas o adheridos a las piedras o en hileras cortas, sin cuidarse más de ellos. Las larvas eclosionan a las 2 semanas con unos 10 mm de largo. En unos 3 meses alcanzan los 40-50 mm de largo y salen entonces del agua como tritones de bello colorido, similares a los padres.

Tritón pigmeo – (Triturus pygmaeus)

Morfología

Las hembras son de mayor tamaño que los machos y presentan una línea de color anaranjado a veces muy llamativa que recorre la parte superior del dorso. En la época de celo puede apreciarse el abultamiento de abdomen característico de hembras grávidas y, por transparencia, pueden observarse los huevos. La cloaca de las hembras no es muy abultada y su color es anaranjado.

Los machos, más estilizados que las hembras, cuando están en la época de reproducción, desarrollan crestas dorsales y caudales prominentes y onduladas, con bandas verticales oscuras y amarillentas dispuestas de forma alternativa. La cresta dorsal termina al final del abdomen y da paso a la caudal, que presenta una banda longitudinal blanquecina o plateada en la región central de la cola. Estas crestas desaparecen cuando salen a tierra tras el periodo reproductor y quedan reducidas a una línea vertebral discontinua. La cloaca en los machos está muy abultada y tiene un color negruzco.

Los huevos son de color amarillento rodeados de una capa gelatinosa. Las hembras los ponen individualmente en hojas de plantas sumergidas envolviéndolos con ayuda de sus patas traseras. Las larvas se caracterizan por presentar un largo filamento al final de una cola que se va estrechando de forma progresiva, así como por las finas y largas extremidades terminadas en los, también característicos, dedos largos.

Distribuición

Se trata de un endemismo de la Península Ibérica que se distribuye por el cuadrante suroccidental de la Península. Está presente en el centro y sur de Portugal y sus poblaciones recorren el arco de las laderas meridionales del Sistema Central sin llegar a sobrepasarlo. El límite oriental conocido está en la sierra de Alcaraz-Segura. En Sierra Morena es relativamente frecuente y, dentro de Andalucía el límite oriental lo forman las sierras de Zafarraya, Sierra Gorda, sierras de Cazorla y Segura.

Su distribución altitudinal oscila entre el nivel del mar en varios puntos del litoral hasta los 1.500 m en la Sierra de Segura.

Hábitat

Para reproducirse utiliza charcas temporales, fuentes, acequias y arroyos con poca corriente, También puede encontrarse en canteras y piscinas abandonadas. En general, prefiere zonas con abundante vegetación acuática y bien conservadas. Puede reproducirse tanto en medios acuáticos temporales como permanentes si bien en estos últimos, cada vez es menos frecuente debido a la introducción de especies foráneas que depredan sobre huevos y larvas (cangrejo rojo americano, gambusia, etc.).

Ecología trófica

Los individuos adultos tienen una variada dieta formada principalmente por invertebrados terrestres y acuáticos. No obstante, cuando están en el agua, es frecuente que consuman huevos y renacuajos de especies como sapo corredor, sapo de espuelas, rana común, ranita meridional e incluso larvas de urodelos.

Durante la fase larvaria se alimentan de pequeños invertebrados como pueden ser crustáceos plantónicos y larvas de macroinvertebrados acuáticos.

Biología de la reproducción

Con las lluvias del otoño, acuden a las charcas  para reproducirse. En el fondo de éstas los machos realizan un elaborado cortejo delante de las hembras. Cuando se produce el encuentro de una pareja, utilizan primero los sentidos de la vista y el olfato para reconocer su sexo tras lo cual, el macho se coloca perpendicularmente a la hembra cortándole el paso y comienza a abanicar la cola de forma enérgica. Este movimiento lo efectúa de rítmicamente varias veces seguidas, después hace un movimiento rápido y violento, levantando una corriente hacia la hembra que puede llegar a desplazarla un poco, para volver a las ondulaciones normales. En estos movimientos bruscos arquea todo el cuerpo y levanta toda la parte posterior del cuerpo. Después de repetir esta exhibición varias veces, el macho gira y mueve la cola en ondas pequeñas que parten del extremo distal de la cola. Cuando la hembra está suficientemente estimulada, el macho avanza sin dejar de mover el extremo de la cola. La hembra lo sigue y cuando toca con su hocico la punta de la cola del macho, éste deposita un espermatóforo, avanza un poco y se gira hasta que la hembra sitúa su cloaca justo encima del paquete de esperma para absorberlo con los labios de la cloaca. El proceso puede ser interrumpido varias veces y el macho modula su comportamiento en función de la respuesta de la hembra. Además, una hembra puede ser inseminada por varios machos diferentes.

Tras la fecundación, la hembra realiza la puesta. Para ello, tras seleccionar las plantas acuáticas con hojas adecuadas, coloca cada huevo de forma individual en el centro de la hoja y dobla el extremo de ésta con las patas traseras para envolverlo. Las puestas pueden oscilar entre algo más de 100 y unos 400 huevos de 2 mm de diámetro aproximadamente.

Después de tres o cuatro meses que puede durar el desarrollo larvario pasan la metamorfosis. Los juveniles salen del agua y se refugian bajo piedras o troncos cercanos al medio acuático donde se han desarrollado.

Comportamiento

No suelen mostrar tendencia a agregarse los individuos. En la época de reproducción pueden producirse interacciones entre machos mientras realizan el cortejo a las hembras. En la fase terrestre, tanto juveniles como adultos, pueden encontrarse juntos en los mismos refugios.

Ranas y sapos.

Rana común – Pelophylax perezi

Morfología

Rana de tamaño mediano, de hasta 110 mm de longitud. La coloración es muy variable, aunque suele ser verde, con manchas negras. Usualmente presenta una línea vertebral clara. El tímpano es muy conspicuo y los pliegues dorsolaterales están moderadamente desarrollados. Los dedos de las extremidades posteriores están unidos por membranas interdigitales ampliamente desarrolladas.

Distribuición

Se distribuye por toda la Península Ibérica y el sur de Francia. Ha sido introducida en las Islas Baleares e Islas Canarias.

Hábitat

Especie estrictamente acuática. Ocupa todo tipo de cuerpos de agua, aunque está presente fundamentalmente en ambientes permanentes. Muestra escasos requerimientos en relación a la calidad del agua.

Ecología trófica

Consume principalmente invertebrados, destacando por su frecuencia de aparición y abundancia dípteros, coleópteros e himenópteros. Ocasionalmente consume vertebrados, incluidos ejemplares de la propia especie.

Biología de la reproducción

El período reproductor se extiende fundamentalmente desde abril hasta julio. La reproducción tiene lugar principalmente en cuerpos de agua permanentes. Los adultos seleccionan negativamente como hábitats reproductores ambientes con escaso recubrimiento de vegetación de ribera. Durante la época reproductora las hembras pueden desovar un número medio de 2.309 huevos. La duración del desarrollo larvario  suele ser de dos meses. Los machos alcanzan la madurez sexual con dos años de edad y las hembras con uno.

Comportamiento

Dos sonidos de los diferentes cantos que emiten los machos han sido relacionados con la atracción de las hembras y el mantenimiento de pequeños territorios dentro del cuerpo de agua que ocupan. Los adultos toman frecuentemente el sol alrededor de los cuerpos de agua, donde también cazan.

Rana bermeja – (Rana temporaria)


Esta especie de rana puede llegar a medir los 10 cm. El color del dorso es pardo grisáceo con algunas manchas negras, aunque su tonalidad suele ser variable dependiendo de la zona. Siempre tiene una mancha oscura que abarca el ojo y el tímpano, aunque este carácter lo comparten con varias especies similares. La cabeza es algo aplanada. Su pupila es horizontal y el pliegue claro a lo largo de cada lado del dorso, son dos factores típicos de esta familia de anuros. El tímpano es grande, redondo y bien definido. Sus patas son más cortas y su vientre de color blanquecino con manchas grisáceas. Los machos se diferencian de las hembras por el saco bucal. La hembra pone varios miles de huevos, pudiendo llegar a los 4.000 huevos en forma de racimos, que deja flotando en el agua. Después de la eclosión los renacuajos recién nacidos se sujetan a las plantas acuáticas y tardan uno tres meses en desarrollarse y realizar la metamorfosis.

El hábitat lo encuentra entre la vegetación húmeda y salvo en los meses de cría, que se desarrolla entre los meses de marzo y noviembre, raramente se le encuentra en el agua.
Pasa el invierno en el barro del fondo de las charcas o lagunillas y reaparece en primavera.
Se alimenta principalmente de caracoles, gusanos, insectos y escarabajos.

Rana pirenaica -(rana pyrenaica)

Morfología

Rana parda de mediano tamaño (entre 33 y 51 mm). La coloración es típicamente muy uniforme de tonos entre canela crema y gris oliváceo. El tímpano es muy pequeño y los pliegues dorsolaterales están poco marcados. Las extremidades son relativamente largas, con membranas interdigitales ampliamente desarrolladas en las patas.

Distribuición

Endemismo pirenaico. Se distribuye por la parte española del Pirineo central y occidental, desde el Valle de Irati en Navarra hasta el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido en Aragón. En Francia sólo se ha citado en el bosque de Irati. Se encuentra principalmente entre los 1.000 y 1.800 m de altitud.

Hábitat

Especie eminentemente acuática. Su hábitat típico son torrentes de montaña, de aguas rápidas frías y oxigenadas.

Biología de la reproducción

El periodo de reproducción comienza tras el deshielo, entre febrero y abril. La reproducción tiene lugar en ríos de montaña, donde las hembras depositan la puesta generalmente bajo piedras. Las puestas están constituidas por unos 150 huevos, de gran tamaño en comparación con otras ranas pardas europeas.

Patrón social y comportamiento

Se observa a los adultos generalmente cerca del agua, termorregulando en las orillas en verano. Se desconocen los aspectos básicos de su comportamiento y organización social.

Rana patilarga – (Rana iberica)

Morfología

Rana parda de pequeño tamaño y muy esbelta. Con mancha oscura entre el ojo y el tímpano. Garganta oscura con línea central clara. Miembros posteriores muy largos. Tímpano más pequeño que el ojo, poco destacado y separado de este. Pliegues dorsolaterales relativamente separados. Tubérculo metatarsal interno pequeño. Palmeaduras extensas.

Distribuición

Especie endémica de la Península Ibérica. Se encuentra en la mayor parte de Galicia, centro y norte de Portugal. También se encuentra en Asturias, León, Zamora y País Vasco. Su distribución también incluye el Sistema Central y hay poblaciones aisladas en Serra de San Mamede (Portugal) y Sierra de las Villuercas, Sierra de Guadalupe y Sierra de San Pedro (Cáceres).

Hábitat

Se encuentra en arroyos de agua frías y rápidas, charcas y lagunas de alta montaña. Vive cerca de la orilla.

Ecología trófica

Captura sus presas tanto en el agua como en tierra, pero predominan las presas terrestres. Tres grupos son los más abundantes en la dieta: dípteros, coleópteros y arañas.

Biología de la reproducción

Se reproduce entre noviembre y marzo. El número de huevos por puesta es de 100-445. Alcanza la madurez a los dos años de vida. Puede alcanzar 9 años de vida.

Comportamiento

Activa todo el año en zonas bajas de Galicia. En áreas de montaña su período anual de actividad se extiende de marzo a noviembre. Presenta tanto actividad diurna como nocturna.

Ranita meridional (hyla meridionalis)

Morfología

Especie muy similar a Hyla arborea. Se distingue de ésta por tener la banda lateral oscura únicamente desde la narina hasta detrás del tímpano. El cuerpo es más estilizado. La articulación de la extremidad posterior se sitúa entre el ojo y las narinas, cuando extendida, en vez de situarse entre el tímpano y el ojo, como es el caso de H. arborea.

Distribuición

Se encuentra en el noroeste de Africa y suroeste de Europa. En la península Ibérica su rango se divide en núcleos aislados: sudoeste, Cataluña, una población en el País Vasco y en la isla de Menorca (Islas Baleares).

Hábitat

Los adultos frecuentan prados, juncaledas, zarzales y zonas arbustivas densas cerca de charcas y ríos. Sus principales hábitats de reproducción son las charcas temporales, donde es una de las especies más generalistas, incluyendo un amplio gradiente de hábitats tanto en temporalidad como en extensión. Además, se reproduce también en charcas permanentes, prados encharcados, regueros, arroyos de escasa corriente y humedales costeros e interiores con abundante vegetación palustre.

Ecología trófica

Los adultos se alimentan de insectos. Las larvas se alimentan por absorción de detritus en el fondo, raspando las algas adheridas a los macrófitos, aspirando en la columna de agua, royendo las plantas y bombeando contra la superficie.

Biología de la reproducción

El inicio de la reproducción tiene lugar en otoño en el sur y en primavera en el centro y norte peninsular. Después del amplexo o emparejamiento, la hembra deposita 141 a 678 huevos en paquetes de generalmente 3 o 4 huevos, adheridos a las plantas sumergidas. La eclosión se produce 8-15 días después de la puesta. La metamorfosis se produce a los 2,5 – 3 meses después de la eclosión.
Comportamiento

Al comienzo del periodo de reproducción, los machos se acercan a las charcas. Pasan el día en los matorrales próximos y al atardecer comienzan los primeros cantos. Conforme avanza la noche, se introducen en el agua y emiten sus cantos con la cabeza erguida. Los machos forman coros que se componen de un amplio número de machos que suceden o alternan sus cantos. En esta especie se observan machos silenciosos que se sitúan próximos a los que emiten llamadas nupciales e intentan interceptar a las hembras atraídas por el canto de éstos.

Ranita de san Antonio (Hyla arbórea)

Morfología

La ranita de San Antonio (Hyla arborea) es una pequeña rana del género Hyla de unos 4,5 a 5 cm de longitud. Su piel debe estar siempre húmeda y se alimenta de insectos. Es el representante de los hílidos por excelencia en Europa, distribuyendose por Europa central y meridional, y por las zonas colindantes de Asia y África. Dado que la intensidad de su canto depende de la humedad ambiental, se la considera un barómetro biológico.

Generalmente presentan unas líneas negras dibujadas a lo largo de los costados. Esta ranita es capaz de cambiar su color del verde hasta el pardo. En los dedos tiene ventosas, gracias a las cuales trepa fácilmente por la vegetación y consigue mantenerse sobre las hojas más lustrosas. Sus ojos sobresalen y son grandes. El macho presenta un gran saco vocal que infla bajo la mandíbula al realizar su llamada. Antiguamente fueron usadas como barómetro debido a que croaban cuando la lluvia estaba próxima. Son anfibios de pequeño tamaño, de no más de 5 cm.Presenta un cuerpo ovalado,cabeza ancha y ojos prominentes de iris dorado. Fácilmente reconocibles por el intenso color verde brillante, aunque a veces se puede encontrar parda y con manchas. Posee una mancha marrón la cada lado. Sus extremidades esbeltas y los dedos proveídos de ventosas, adaptadas a sus hábitos trepadores, son los caracteres que las separan de las ranas típicas, de fuertes ancas traseras adaptadas al salto.

Hábitat y distribuición

Vive en territorios con agua permanente, donde abunda la vegetación a los márgenes de charcas, lagunas o ríos de corrientes lentas. Frecuenta preferiblemente árboles, matorrales y otras vegetaciones densas que le permitan camuflarse y que además estén próximas al agua. Es de actividad principalmente nocturna y crepuscular. Presente en las zonas mediterráneas europeas. Ampliamente distribuida por Europa, desde Ucrania y Bielorrusia, hasta los Balcanes, Creta, Italia, Benelux, Alemania, así como gran parte de Francia, España y Portugal.

Reproducción

El periodo reproductor de esta ranita comienza con la primavera,utilizando para eso charcas o riberas fluviales de aguas dulces y con abundante vexetación. Como en el resto de especies de ranas; el apareamiento tiene lugar una vez el macho haya conseguido atraer a una hembra con su llamada y durante la noche. En realidad la hembra deposita paquetes con alrededor de 1000 huevos, los cuales son fecundados externamente por el macho y realizando el denominado amplexus axilar. Los machos atraen a las hembras con su potente canto, hinchando para eso un saco vocal que, en la ranita de San Antonio, llega a adquirir un tamaño mayor que lo de la cabeza.


Sapo partero común (Alytes obstetricans)

Morfología

Sapo de tamaño pequeño (menor de 5 cm). Aspecto rechoncho, cabeza grande y hocico redondeado, ojos prominentes, pupila vertical e iris dorado con vetas negras. Tímpano visible y más pequeño que el ojo. Pliegue gular patente. Glándulas parotídeas poco aparentes. Piel granulosa con verrugas pequeñas, frecuentemente agrupadas en los costados en dos hileras dorsolaterales. Miembros cortos y fuertes, los anteriores con 3 tubérculos metacarpianos, y los posteriores con membrana interdigital muy reducida y con un tubérculo metatarsiano pequeño. Coloración dorsal de gris a parda con pequeñas manchas verdes, rojizas y negras poco marcadas. Zona ventral clara.

Distribuición

Especie todavía frecuente en el norte de la Península, en el centro y sur sin embargo resulta cada vez mas escasa. Incluída en España en la categoría de casi amenazada.

Hábitat

Presente en gran variedad de hábitats, desde áreas de montaña, zonas agrícolas, bosques, riberas, prados e incluso áreas muy humanizadas.

Ecología trófica

Se alimenta al acecho de escarabajos, moscas, polillas, arañas, lombrices, babosas, milpiés, opiliones y en general de cualquier artrópodo de dimensiones adecuadas. Las larvas consumen materia vegetal, todo tipo de carroña e invertebrados acuáticos.

Biología de la reproducción

En muchas zonas los machos empiezan a cantar en el inicio de la primavera desde sus refugios o en sus inmediaciones, atrayendo a las hembras grávidas que emiten llamadas de respuesta. El amplexo es complejo, se produce en tierra y es de tipo inguinal. Tras la estimulación por el macho la hembra suelta un cordón de huevos que, tras ser fecundados, son enrollados por el macho entre sus patas traseras, donde permanecerán aproximadamente un mes. Entonces el macho suelta la puesta en el agua, donde las larvas rompen la cubierta del huevo para nadar libremente.

Comportamiento

Su período de actividad es muy variable en función de la zona geográfica. No es territorial y frecuentemente varios individuos comparten refugio bajo grandes piedras o grietas del sustrato. Los machos muestran competencia acústica entre ellos, así como complejas interacciones acústicas. En laboratorio se han registrado luchas físicas entre hembras grávidas por acceder a los machos. Ocasionalmente activo durante el día, es fundamentalmente crepuscular y nocturno. Los recién metamórficos suelen encontrarse en las inmediaciones del agua, mientras que los adultos se alejan bastante y sólo los machos vuelven a las masas de agua a depositar la puesta.

Sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi)

Morfología

Sapillo de aspecto similar a una rana y pequeño a mediano tamaño (generalmente, entre 45 y 65 mm, excepcionalmente hasta 80 mm de talla). El tímpano es poco conspicuo. La coloración es muy variable, pero generalmente predominan tonos pardos más o menos oscuros, amarillentos o verdosos sobre los que se disponen de manera irregular manchas más oscuras con rebordes claros o, ocasionalmente, tres bandas longitudinales, una central y dos laterales, que recorren todo el dorso. Sin tubérculos subarticulares. Extremidades posteriores relativamente cortas y con membranas interdigitales reducidas.

Distribuición

Se distribuye por la mitad occidental de la Península Ibérica. Está presente en Portugal, Galicia, Asturias, la cornisa cantábrica, parte de las dos Castillas, suroeste de Madrid y Sierra del Guadarrama, Extremadura y Andalucía occidental (al norte del río Guadalquivir). Es más abundante en altitudes bajas (hasta 1000 metros), aunque excepcionalmente puede alcanzar cotas cercanas a los 2000 metros.

Hábitat

Prefiere zonas abiertas y con abundante vegetación herbácea. Los medios acuáticos que emplea para la reproducción suelen ser de escasa entidad y en muchas ocasiones temporales, como pequeños charcos de lluvia, aliviaderos de fuentes y zonas remansadas de arroyos. Toleran bien concentraciones altas de sales, lo que les permite ocupar también charcas en dunas costeras.

Ecología trófica

Son muy voraces y se alimentan básicamente de arácnidos, insectos (sobre todo coleópteros, dípteros y ortópteros), moluscos y oligoquetos. Los adultos practican el canibalismo sobre ejemplares juveniles con cierta frecuencia. Las larvas se alimentan fundamentalmente de algas del fitoplancton y detritus.

Biología de la reproducción

El periodo de reproducción es muy extenso. Los machos en celo presentan callosidades nupciales en los dos primeros dedos de las extremidades anteriores y ocasionalmente en la región gular. El amplexus tiene lugar en el agua y es de tipo inguinal. Las puestas están formadas por varios cientos de huevos que son depositados individualmente en el fondo de las charcas. Tras la eclosión el desarrollo es muy rápido (entre tres semanas y dos meses).

Comportamiento

Los hábitos de los adultos son fundamentalmente nocturnos, si bien durante el periodo de reproducción resulta frecuente observarlos de día. Los juveniles tienen costumbres más diurnas, y permanecen en los alrededores de los puntos de agua que habitan, generalmente camuflados entre la vegetación de las orillas.

Especie similar

Sapillo pintojo meriodional (Dicosglossus jeanneae)

De características similares al anterior.

Sapo de espuelas – (Pelobates cultripes)

Sapo compacto, piel lisa, ojos grandes con la pupila vertical y unos marcados espolones de color oscuro ( espuelas) en las patas traseras. Coloración variable en la que suele presentarse un fondo claro con dibujos abigarrados de diversos tonos de verde o marrón. Tamaño medio de 50 a 80mm. con mayor tamaño en las hembras que pueden alcanzar los 100mm. Los machos presentan una glándula alargada de color amarillento en los antebrazos, más patente en época de celo.

Sapo de costumbres crepusculares y nocturnas, marcadamente terrestre, suele habitar lugares donde pueda enterrase, terrenos arenosos o poco compactos en las proximidades de charcas o arroyos o terrenos con cierta humedad. Excava hoyos de una profundidad comprendida entre 6 a 20 cm. y puede ocupar en nuestra región alturas hasta 1400 m.

El celo puede comenzar a mediados de octubre, con las primeras puestas en noviembre, Las puestas con cordones gruesos pueden llegar hasta los 7000 huevos. El acoplamiento es lumbar, se realiza debajo del agua y puede durar varios días.

Se alimenta de insectos durante le periodo adulto y de vegetales durante el periodo larvario, también de larvas de otras especies o larvas de menor tamaño de su propia especie. Los juveniles con un tamaño próximo a los 20-35 mm abandonan la vida acuática a los 4 a 5 meses sin haber reabsorbido totalmente la cola.

Como comportamiento de defensa suele hincharse y emitir sonidos breves que recuerdan los chillidos de un gato.

Especie protegida y beneficiosa por el consumo de insectos.

Sapillo moteado común – (Pelodytes punctatus)

Morfología

Como su nombre indica, se trata de un sapo pequeño, un sapillo. El tamaño medio del Sapillo Moteado es inferior a los 4 cm, aunque puede alcanzar los 4,5 cm. Tiene un aspecto esbelto, con la cabeza aplanada y el hocico muy apuntado. Los ojos aparecen saltones, con la pupila vertical. El tímpano, aunque es visible, tiene un tamaño reducido. La piel es lustrosa y resbaladiza, y se encuentra cubierta dorsalmente de pequeñas verrugas, algunas mayores que las que aparecen alineadas longitudinalmente.

Las patas son largas, teniendo las posteriores una reducida membrana interdigital. El cuarto dedo es muy largo. Presenta un tubérculo, a modo de callo, en las patas posteriores. La coloración presenta un fondo grisáceo claro sobre el que destacan manchas verdes de distintas tonalidades, muy conspicuas. Pueden aparecer ejemplares pardo-grisáceos bastante oscuros.

Hábitat y distribuición

La especie en nuestra región presenta una distribución dispersa, aislada y fragmentada. Se localiza en hábitats de elevada cobertura vegetal (matorral, carrascal, pinar), en umbrías, en zonas cultivadas, incluso en el interior de cuevas y simas, en las proximidades de puntos de agua, etc., lo que hace pensar que sea más higrófilo que termófilo. Se han encontrado individuos desde el área costera de Calblanque hasta los 1.480 m. en la sierra de Revolcadores, en el Noroseste. También han sido encontrados en cuevas y simas, tanto ejemplares adultos como renacuajos.

El Sapillo Moteado Común (Pelodytes punctatus) se distribuye a escala mundial tan sólo por una parte de la Península Ibérica, Francia y el noroeste de Italia. Recientemente se ha descrito una especie nueva, a partir de ésta, el Sapillo Moteado Ibérico (Pelodytes ibericus) que sería un endemismo propio de la Península Ibérica. Se desconoce la identidad de los Sapillos moteados de Murcia. Presumiblemente el Sapillo Moteado Ibérico tendría en su distribución el Noroeste de Murcia como límite oriental, y Pelodytes punctatus tendría la Región como límite sur de su distribución, pudiendo coincidir ambos en ella.

Costumbres

El Sapillo Moteado tiene actividad durante el crepúsculo y de noche, pasando el día oculto bajo piedras, troncos o pequeñas galerías que excava. Permanece activo casi todo el año. Se desplaza dando grandes saltos valiéndose de sus largas patas posteriores. En nuestra región se reproduce en aguas quietas de charcas, balsas…, o de corriente lenta.

Curiosidades

Es un anfibio con marcado carácter ‘troglodita’, es decir, un habitante habitual de cuevas y simas. No es raro encontrarlo durante expediciones al interior de la tierra, donde parece encontrarse a gusto. Es buen escalador y no le resulta difícil tampoco salir de ellas.

Sapillo moteado ibérico– (Pelodytes ibericus)

Morfología

Es un pequeño sapo que no llega a sobrepasar los 43 mm de longitud con la cabeza aplastada y el hocico corto y redondeado. Las hembras son algo mayores que los machos. Los individuos en metamorfosis tienen un tamaño medio con relación a otros anuros; su peso ronda los 0,2 g y, a partir de ese momento, tendrán que aumentarlo en unas diecisiete veces hasta alcanzar la madurez sexual.

Los ojos son grandes y prominentes, con la pupila de color negro, vertical y de forma redondeada; el iris es dorado algo punteado de negro. El pliegue glandular se prolonga desde el ojo hasta la región lumbar y las glándulas parótidas son poco patentes, especialmente en los individuos jóvenes. El tímpano es igualmente poco visible.

El dorso presenta un color de fondo que puede variar individualmente, presentando tonos pardo amarillentos, verdosos o gris oliváceo con algún jaspeado y su piel está llena de pequeñas prominencias redondas u ovoides de colores variados como verde-oliva y marrón. El vientre es liso y de color crema claro. La garganta toma una coloración violácea o gris oscuro en los machos en celo, mientras que en las hembras conserva el mismo color del vientre.

Tanto las patas como los dedos son relativamente largos. En los miembros delanteros, el tercer dedo es el más largo, seguido del cuarto y, después, el segundo y el primero, presentando tres tubérculos palmares de forma cónica así como un tubérculo metatarsal interno. En la época de celo, los machos muestran unas rugosidades o callosidades nupciales de color marrón o negro en los brazos, antebrazos, axilas y cara interna del segundo dedo de cada mano.

Distribuición

Se trata de un endemismo de la Península Ibérica cuyo núcleo central de poblaciones se encuentra en Andalucía occidental, extendiéndose por el resto de esta comunidad excepto en Almería. Está presente en el centro y sur de Extremadura, borde sur de Castilla La Mancha y el centro y sureste de Portugal. Desde el centro y suroeste de Portugal hasta llegar al cabo de San Vicente así como al este de Andalucía el sapillo moteado ibérico deja de estar presente y, en cambio, se encuentran poblaciones de sapillo moteado común (Pelodytes punctatus).

Altitudinalmente, esta especie se distribuye desde el nivel de mar en muchas áreas costeras de Cádiz y Huelva hasta casi los 2.000 m de altitud en la provincia de Granada. Son escasas las citas correspondientes a áreas donde las precipitaciones de media anual son inferiores a los 500 mm.

Hábitat

En general, esta especie parece que muestra preferencia por zonas abiertas y despejadas de vegetación, realizando sus puestas en pequeñas charcas y encharcamientos temporales así como en pequeños remansos de arroyos temporales. También es frecuente encontrar sus puestas en albercas artificiales, cunetas encharcadas y otros medios marginales como pueden ser canteras abandonadas.

Se puede encontrar en gran variedad de substratos diferentes. Es de destacar el hecho de que esta especie tolera cierto grado de salinidad durante su etapa larvaria, reproduciéndose con éxito en zonas de marisma y en lagunas salinas de interior.

Ecología trófica

En la fase terrestre que comprende los estados juvenil y adulto, se alimenta de pequeños invertebrados adecuados a su tamaño como pueden ser pequeños ortópteros, escarabajos, lombrices, arañas, etc.

Su dieta en fase de renacuajo se basa fundamentalmente en algas y, en menor proporción, otros tipos de materia orgánica como detritus u hongos. En ocasiones, pueden depredar embriones de otras especies como el sapo corredor (Bufo calamita). Son unos renacuajos muy nadadores, suelen permanecer en la columna de agua y, con frecuencia, se pueden observar nadando en la superficie del agua.

Biología de la reproducción

La reproducción comienza a partir del mes de octubre o noviembre en las zonas más cálidas (zonas costeras principalmente) y algo más tarde, en los meses de diciembre, enero o febrero, en zonas de sierra, prolongándose hasta los meses de marzo y principios de abril.

Su reproducción está muy vinculada a la lluvia. En las noches de actividad, son los machos los primeros en llegar, y cantan durante algunas horas hasta que las hembras se empiezan a acercar. Parece ser que hay una gran fidelidad, por parte de ambos sexos, a volver a las mismas charcas en años consecutivos.

Las llamadas de apareamiento de los machos son muy características: emiten un sonido metálico con dos notas consecutivas, pudiendo repetir varias veces la segunda y siendo la primera algo más alta. El canto lo realizan dentro del agua pero, a diferencia del sapillo moteado común (Pelodytes punctatus), nunca sumergidos. Es, por tanto, un canto aéreo, con la cabeza por encima de la lámina del agua, bien sujetos a la vegetación o bien flotando. Los machos son territoriales, defienden determinados enclaves idóneos para que las hembras realicen las puestas. Además de los machos que emiten llamadas de apareamiento, hay otros que se quedan próximos a estos, pero sin cantar, a la espera de la llegada de alguna hembra con la que aparearse. Son los machos satélites.

Cuando la pareja se encuentra, el macho sujeta a la hembra gracias a las callosidades nupciales que posee en manos y antebrazos y se produce el amplexus que, en esta especie, es inguinal. Este apareamiento dura varias horas tras las cuales la hembra deposita los huevos y, de forma simultánea, el macho los va fecundando. Suelen enredar el fino cordón de gelatina que une los huevos en grupitos a pequeñas ramas sumergidas. Dependiendo de la edad y tamaño de la hembra, el número total de huevos que ponen oscila entre 300 y algo más de 900 huevos.

Los renacuajos crecen de forma rápida en ausencia de competidores cosa frecuente en estado natural al ser una de las primeras especies que se reproducen en medios estacionales.

En condiciones de alta densidad de renacuajos, bien porque la charca sea de reducidas dimensiones o bien porque se hayan acumulado en ella gran cantidad de puestas diferentes, el desarrollo se retrasa y los individuos tienen un menor crecimiento. Puede ocurrir que este estrés al que están sometidos aumente con el tiempo al reducirse el tamaño de la charca por efecto de la sequía lo cual retrasa aún más su paso a la vida terrestre. En los días finales de primavera la temperatura puede aumentar considerablemente en las charcas. Esto, junto a la acumulación de materia orgánica, hace que el oxígeno disuelto en el agua disminuya de manera notable. Sin embargo, antes de completar su desarrollo larvario ya son capaces de salir a respirar a la superficie lo que facilita su supervivencia en estas condiciones de carencia de oxígeno.

La sequía de las charcas es una de sus principales amenazas y la mayor causa natural de mortalidad larvaria, por lo que es un factor determinante en la regulación del tamaño de sus poblaciones.

En algo menos de tres meses pueden completar su desarrollo larvario. El sapillo moteado ibérico tiene una cierta plasticidad para permanecer en las charcas prolongando su fase larvaria mientras las condiciones de ésta sean buenas. En este medio pueden crecer mejor y conseguir después alcanzar la metamorfosis con un tamaño mayor, beneficiándose así de las ventajas que esto puede tener para su vida terrestre al poder cazar un mayor rango de presas y ser menos vulnerables ante sus depredadores.

Comportamiento

Durante la fase larvaria, los renacuajos suelen vivir congregados aunque, a medida que van creciendo, se van dispersando dentro de la charca. Una vez superada la metamorfosis los individuos se dispersan tras pasar unos días alimentándose cerca de la masa de agua y sólo vuelven a congregarse en los periodos de reproducción. En ese momento defienden determinadas posiciones desde las que emiten las llamadas de apareamiento. En ocasiones pueden producirse luchas entre machos que sujetan a una misma hembra.

Sapo común – (Bufo bufo)


Descripción

Nos encontramos ante un sapo de gran tamaño, con longitudes medias en los machos que oscilan entre 60 y 85mm., y de 70 a 120 mm. en las hembras, aunque en ocasiones pueden observarse tallas que superan los 200 mm. en estas últimas. Los ejemplares meridionales tienen un tamaño algo mayor.

Su aspecto general es el de un animal robusto, con una cabeza no muy grande en relación al tamaño del cuerpo, algo aplastada, ancha y con un desarrollado arco supraciliar o ceja. El hocico es corto y redondeado. Las glándulas parótidas son alargadas, muy desarrolladas, y los tímpanos, de la mitad de tamaño que las pupilas, son poco visibles. La pupila es horizontal, y el iris de un color rojizo, característica esta suficiente para diferenciarlo de otros anuros parecidos como el sapo corredor (Bufo calamita).

Su piel es rugosa con abundantes verrugas distribuidas por todo el cuerpo. En la subespecie spinosus están muy desarrolladas y pueden mostrarse muy coriáceas dando la impresión en algunos casos de espinas. El diseño de la piel es muy variable, aunque dominan los tonos de fondo marrón o rojizo, salpicados de manchas irregulares más claras de color crema o amarillento. Dependiendo de las regiones pueden ser desde casi completamente negros a otros diseños pálidos, incluso verdosos. El vientre es blanquecino salpicado de manchas oscuras.

Las patas anteriores son cortas con cuatro dedos y dos tubérculos en las palmas. Las posteriores son más largas y tienen cinco dedos con membranas interdigitales poco desarrolladas. Habitualmente se desplaza andando, aunque tiene capacidad para el salto, una de las características que nos sirven para diferenciarlo del sapo corredor. No existen muchas diferencias entre machos y hembras, y además de la presencia de dedos con un palmeado más extenso entre ellos en las patas traseras, los machos se caracterizan por ser ligeramente mayores y por la presencia de callosidades negruzcas en la garganta, vientre y sobre todo dedos delanteros durante la época de celo.

Dimorfismo sexual:Las hembras tienen una talla muy superior a los machos, cosa que podemos apreciar claramente en la época de celo al encontrarnos con una pareja en amplexus o apareamiento. Las patas delanteras de los machos son mas largas y  durante el celo muestran unas callosidades oscuras en los tres primeros dedos de las manos y un tubérculo carpiano que le permiten agarrar fuertemente a la hembra durante el apareamiento.

Larvas: Muy pequeñas, alcanzan un tamaño máximo de hasta 35mm. Son de color negro, y a simple vista es fácil confundirlas con las del sapo corredor. Si nos fijamos con detenimiento podemos observar que suelen presentan motas iridiscentes doradas y no tienen puntos blancos en la boca, lo que nos sirve para diferenciarlas de las del corredor. El espiráculo se encuentra en el lado izquierdo y dirigido hacia atrás. El ano ocupa una posición media al comienzo de la aleta caudal, encontrándose ésta poco desarrollada y terminada en punta redondeada. Otro aspecto que nos puede servir para diferenciar las larvas de ambas especies, es el medio acuático en que las encontremos pues el sapo común no suele utilizar charcas temporales para depositar sus huevos.

Distribuición

En todas las provincias de España.

Ecología de la especie

Se trata de una especie muy versátil, poco exigente a la hora de seleccionar el hábitat, por lo que podemos encontrarla en bosques, terrenos de labor, alta montaña y todos aquellos lugares que dispongan de aguas con corrientes lentas o aguas calmas de una profundidad por encima de los 50 cm. que necesita para reproducirse. Incluso está presente en lugares en principio  aparentemente poco aptos por su aridez y elevadas temperaturas, como las depresiones de Guadix, Baza y el extremo suroriental de la provincia. Su distribución no parece estar influida por la altitud, ya que se encuentra  desde el nivel del mar hasta las zonas más altas de montaña. En Sierra Nevada asciende hasta los 2600 m en la Loma del Mulhacén.

Son animales predominantemente crepusculares y nocturnos, si bien en tiempo lluvioso y con  temperatura suave se les puede encontrar a plena luz del día. En ocasiones es posible observarlos en condiciones ambientales tan secas que ningún otro anfibio aceptaría salir de su refugio. Esto ocurre cuando tiene necesidad de humedecer su cuerpo en algún arroyo o masa de agua cercano. Durante el día permanecen ocultos bajo piedras, hojarasca o troncos. Dadas las extremas condiciones climáticas de Granada, el sapo común suele estivar  durante la época más calurosa del año, y también hiberna, sobre todo en hábitats situados a gran altitud. Busca para ello lugares con cierta humedad, como tocones, majanos, grutas o madrigueras. Tienen una actividad muy terrestre y se les puede encontrar bastante alejados del agua, a la que sólo acuden para reproducirse o para hidratarse.

La eclosión de las larvas se produce a los 5-15 días, dependiendo de la temperatura del agua. Los pequeños renacuajos, de unos 4mm, se dispersan por la charca y suelen situarse en las orillas cerca de la superficie, con el fin de acelerar su desarrollo al estar estas zonas mas expuestas a la radiación solar. Son detritívoras y se alimentan de algas, materia vegetal sumergida, detritus, fitoplacton, etc. Tanto las larvas como los huevos contienen varias toxinas, por lo que no son poco apetecibles para sus depredadores. Aun así ditiscos, larvas de libélulas, escorpiones acuáticos, peces, gallipatos y larvas de salamandra dan buena cuenta de ellas. El desarrollo larvario dura de 2 a 4 meses, en función de la temperatura del agua y la disponibilidad de alimento. Al finalizar la metamorfosis los pequeños sapillos de apenas 1,5 cms. de longitud, abandonan el agua y permanecen en los alrededores de la charca alimentándose de pequeños invertebrados. En años óptimos los juveniles tapizan el suelo que rodea a las charcas de puesta, escondidos entre la vegetación y bajo las piedras. La insolación y los depredadores diezmarán a estos pequeños sapitos.

Durante el primer año de vida tienen un crecimiento muy rápido, llegando al tercer año al estado adulto, y pudiendo vivir más de diez años, hasta treinta en ejemplares cautivos. Conforme van creciendo van ampliando su espectro alimentario, que incluye multitud de invertebrados e incluso otros anfibios, pequeños reptiles, mamíferos y aves. Entre sus enemigos se encuentran las culebras viperina y de collar, las víboras, rapaces nocturnas y diurnas y diversos mustélidos. Destacar también que una especie de mosca (Bufolucilia bufonivora) deposita sus huevos sobre el cuerpo de los sapos, posteriormente las larvas se introducen en el cuerpo y literalmente los devoran vivos, hasta causarles su muerte. Las toxinas presentes en la  piel son potentes y algunos mamíferos que intentan comérselos pueden sufrir graves secuelas. La nutria y otros mustélidos se cuidan mucho de despellejar al sapo antes de su ingestión. Aparte de la toxicidad de la piel, y de la secreción venenosa de color amarillento que segregan por las glándulas parótidas, poseen otro mecanismo de defensa muy curioso, que consiste en hincharse de aire, levantar las patas traseras y agachar la cabeza, consiguiendo de este modo un notable aumento de volumen y dificultando su ingestión, sobre todo por parte de las culebras.

Sapo corredor – (Epidalea calamita)

Descripción

Tras una noche de lluvia primaveral u otoñal, puede   que observemos unas manchas más o menos resecas en el asfalto de cualquiera de las carreteras que recorren nuestra geografía. Si observamos alguna de ellas  con detenimiento es posible que se trate de los restos de uno de  los anfibios más comunes de Granada, el Sapo corredor. Esta desafortunada forma de encontrarlos es de las más habituales, pues llevan una vida predominantemente nocturna y durante el día se esconden bajo piedras o enterrados en el suelo.

El corredor es un sapo de tamaño medio-grande (de 7 a 9cm de longitud), de aspecto robusto a la vez que rechoncho, cabeza grande, ancha y hocico corto y redondeado. Los ojos son muy saltones y tienen las pupilas elípticas, en posición horizontal y de color negro. El iris suele ser dorado verdoso o amarillento, con una serie de iridiscencias de color oscuro. El tímpano, situado detrás de los ojos, es redondeado pero no está muy marcado. Nos llama la atención la presencia de 2 bultos alargados y aplastados situados detrás de cada ojo; son las glándulas parótidas. La piel es rugosa y está cubierta de verrugas redondeadas y prominentes.

La coloración es muy variable, y podemos decir que cada individuo tiene un diseño particular. El color de fondo varía del marrón-anaranjado al amarillo verdoso, con una serie de puntos pardos o rojizos sobre las verrugas. La piel del vientre es blanca o grisácea salpicada de puntos negros. Una característica que a veces se ha descrito como definitiva para identificarlo, es la presencia de una línea vertebral clara o amarillenta que le recorre toda la espalda desde el hocico hasta la zona anal. Pues bien esta línea no siempre aparece.   Las patas traseras son cortas, por lo que no puede saltar. De aquí es donde le viene el nombre, pues es característica su forma de desplazarse. Da pequeñas carreras de unos pocos pasos, parándose un momento y reanudando de nuevo la marcha.

A simple vista es difícil distinguir ambos sexos. Los machos son algo más pequeños y  cuando están en celo desarrollan unas pequeñas callosidades de color negro en los dedos internos de las manos que junto a unos brazos mas largos les  ayudan a realizar el acoplamiento o “amplexo”.  Otra característica propia de la época reproductora es que los machos tienen la garganta de color azulado o morado.

La especie con la que sería más fácil confundirlo es el Sapo verde (Bufo viridis), pero este no habita en nuestra provincia.

Larvas. Los renacuajos son de los más pequeños de todas nuestras especies de anfibios. No alcanzan más de 2 o 3cm  y se caracterizan por ser de color oscuro, casi negros. El espiráculo está en la parte izquierda. La cola termina en punta redondeada y la cresta que tienen en la parte superior de ésta no aparece elevada. Si nos fijamos un poco más podremos ver una pequeña zona blanca bajo la boca, que nos sirve para diferenciarlos de los de su pariente más cercano, el Sapo común.

Distribuición

En casi toda España.

Ecología de la especie

Ocupa hábitats terrestres muy diversos, incluyendo cultivos, pastizales, bosques y prados de alta montaña. Además podemos encontrarlos en zonas muy áridas, casi semidesérticas, donde nos puede parecer muy extraña la presencia de un anfibio, pues a simple vista no hay puntos de agua (arroyos, lagunas o fuentes) que pueda utilizar para reproducirse. La clave de su éxito radica aquí precisamente; se ha especializado en utilizar depresiones del terreno, rodadas de tractores, albercas casi vacías, canteras y huecos de cimientos de las construcciones, que acumulan agua de forma temporal tras las lluvias. El rasgo común de estos ambientes es la poca profundidad del agua y una temperatura cálida.

Pasa la mayor parte de su vida en tierra.  Como casi todos los anfibios es de costumbres nocturnas y durante el día se esconde bajo piedras o en pequeños refugios que él mismo excava. Tiene un periodo de hibernación más o menos prolongado según las condiciones climáticas de cada zona, y durante el verano permanece inactivo durante los picos de más calor. Sólo acude al agua en la época reproductora y su capacidad para nadar y permanecer flotando es limitada, llegando incluso a ahogarse si no tiene la posibilidad de salir cuando cae a una alberca o acequia.

Su ciclo biológico está muy influenciado por las condiciones atmosféricas y por la altitud de la zona en que viva. A bajas altitudes  el periodo reproductivo se inicia en pleno invierno, siempre que las lluvias otoñales hayan sido generosas y los lugares elegidos tengan agua suficiente. En la alta montaña, se retrasa hasta bien entrada la primavera e incluso el verano.

Los machos primero y después las hembras van llegando a las zonas húmedas donde se congregan y en noches de lluvia principalmente tiene lugar  la actividad sexual. Cada año suelen volver al mismo sitio para reproducirse.  Los machos cantan formando auténticos coros. Para ello inflan los sacos bucales que tienen en la garganta, que alcanzan un gran tamaño y hacen las veces de caja de resonancia. En estas noches lluviosas la actividad es frenética y los galanes intentan agarrar todo lo que tienen cerca, ya sea una hembra, otro macho e incluso un ejemplar de otra especie que comparta con ellos la charca. A veces se forman auténticas montoneras con tres o cuatro sapos que intentan subirse  a la misma hembra y que incluso pueden terminar ahogándola. El abrazo o “amplexo” es axilar y se han observado ejemplares que permanecían más de 10 horas en esa misma posición. La hembra produce un cordón con dos filas de huevos de color negro que puede medir más de 2 metros de longitud y que una vez fecundado, queda situado, enrollado sobre ramitas o plantas en el fondo de la charca. El número de huevos puede superar los 10000 en cada puesta, de los que al cabo de unos pocos días emergen unos diminutos renacuajos. Las madres abandonan la charca tras la puesta y los machos permanecen unos días más a la espera de nuevas compañeras. Las larvas aunque no son muy apetecibles, son depredadas por larvas de libélula, peces, otros anfibios, reptiles y aves.

El desarrollo de los renacuajos es muy rápido pues tienen que terminar la metamorfosis antes de que se seque la pequeña charca o cuneta donde suelen nacer. En uno o dos meses se convierten en pequeños sapillos de 1 cm. Las larvas hasta entonces se han alimentado de materia vegetal y animal y para acelerar su crecimiento se sitúan apelotonadas en los bordes de la charca, donde la profundidad es menor y la temperatura por tanto mayor. Si el año es escaso en lluvias, pueden producirse auténticas catástrofes y los renacuajos a medio desarrollar agonizan y mueren en el barro por la  falta del líquido elemento. En épocas de sequía como la padecida en Granada durante la primera mitad de la década de los 90, era difícil localizar juveniles, aunque la longevidad relativamente larga de los adultos (unos 10 años), les permite sobrevivir hasta la llegada de un nuevo periodo húmedo.

El tamaño de los sapillos tras la metamorfosis depende de la densidad de renacuajos y de la disponibilidad de alimento. Cuanto mayor sean al salir del agua más posibilidades de sobrevivir tendrán. Durante unos días  pululan alrededor de la charca incluso a pleno día alimentándose de mosquitos y otros pequeños invertebrados. Poco a poco van dispersándose en todas direcciones escondiéndose en grietas, agujeros en el barro, bajo las piedras, etc. Ya tienen todas las características de los adultos pero con colores más rotundos siendo destacables el tono anaranjado de las verrugas y la línea vertebral clara.

Alcanzan la madurez sexual a los 2 o 3 años. Se alimentan de pequeños invertebrados (lombrices, arañas, hormigas, escarabajos, etc.), a los que capturan mediante un rápido lanzamiento de su pegajosa lengua. El movimiento de las presas es el que desencadena el disparo de la lengua, por lo que sólo comen animalillos que estén vivos y se muevan.

Cuando se ve amenazado por algún depredador (entre los que se encuentran rapaces nocturnas como el cárabo o la lechuza, mamíferos como el tejón, la rata y el erizo, y sobre todo las culebras de agua) adopta una curiosa postura defensiva. Toma aire y se infla considerablemente, estirando también las patas traseras. De esta forma alcanza un mayor tamaño dificultando su ingestión por parte del depredador. No obstante el principal mecanismo de defensa se encuentra en su piel. Numerosas glándulas serosas, y sobre todo las glándulas parótidas segregan un líquido blanco y pegajoso que es tóxico e irrita las mucosas del animal que intenta comérselo. Esta  circunstancia debemos tenerla en cuenta si alguna vez cogemos un sapo. Es muy importante lavarnos las manos tras haberlo manipulado, y no tocarnos los ojos o la boca.

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